Tras la estela de Paquito
A primeros de Diciembre, la
Real Federación Española de Deportes de Invierno, ha hecho público el
calendario nacional de competiciones de esquí alpino, tras las
habituales correcciones de última hora por parte de las federaciones
regionales.
Sin embargo, ya no es tan habitual
observar la desigual distribución de estas, especialmente en la
categoría FIS para corredores nacidos antes de 1997, o sea los
Juveniles y Senior. Hace ya unos años en que se viene observando el
desplazamiento de competiciones hacia El Pirineo, motivado como es
fácil de comprender por el desnivel y longitud de sus pistas que
permiten disponer de 68 de los 98 estadios homologados actualmente en
España. La mitad de los 30 estadios restantes están en Sierra Nevada
(14), 5 más en Alto Campoo y el resto se distribuyen de forma bastante
humilde por el resto de nuestra geografia.
Que quién no tiene no
puede dar, es obvio, pero esta temporada, se aprecia un descomunal
desequilibrio que debería hacernos reflexionar si vamos por el buen
camino. Este año hay programadas un total de 25 carreras, 6 de ellas
fuera de Pirineos, y las otras 19 en Cataluña. Por increíble que
parezca, no habrá una sola competición (salvo reemplazos de última
hora) de esquí de la máxima categoría en Aragón. Conviene recordar aquí
que Formigal cuenta una de los dos únicas pistas de Descenso que
existen en España (la otra está en Sierra Nevada). Y también parece
conveniente recordar que Jaca aspira a celebrar unos JJOO de invierno.
Suponemos que las dificultades económicas están tras esta realidad. A
nadie se le escapa el hecho de que organizar una carrera FIS, es casi
siempre deficitario desde el punto de vista económico. Pero es apoyar
al deporte, a nuestros jóvenes, así como una cuestión de imagen. Que La
Molina, es una institución en esta utilización de la imagen es un
hecho. A pesar de estar muy distante de Sierra Nevada y Baqueira, en
cuanto a kms. esquiables y a número de visitantes anuales, La Molina
es, visto desde fuera, una grandísima estación donde se alojan
competiciones de nivel mundial de forma habitual. Desde esta
perspectiva, creemos que Formigal o Cerlér (Candanchú ha hecho
esfuerzos importantes en temporadas pasadas) también podrían aspirar a
dar esta imagen. Y a la postre, imagen es dinero en el mundo actual.
Este invierno se cumplirán 40 años desde que Paquito convirtió en
realidad algo que ni siquiera era un sueño para los españoles, no ya
por el famoso oro olímpico, sino porque después se mantuvo durante unos
años en Copa del Mundo, junto con Aurelio Garcia. Pero el sueño se está
desvaneciendo, sostenido a duras penas por las chicas (Blanca, Ana
Galindo, Mª Jose Rienda y Carolina Ruiz).
Es nuestro deseo que
este artículo sirva no solo como homenaje al magnifico trabajo que se
está haciendo por el esquí en Cataluña, especialmente en La Molina,
sino también como un mensaje de ánimo para que Aragón no pierda el tren
de lo que le corresponde por derecho propio, protagonismo en el esquí
nacional de alta competición.
José Ramón Alvarez